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MONUMENTO NATURAL DE LAS GRUTAS DE CRISTAL DE MOLINOS

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La última morada del "Hombre de Molinos"

El subsuelo del Maestrazgo turolense esconde grandes maravillas geológicas de la naturaleza como son las Grutas de Cristal, en la localidad de Molinos.

La lenta disolución de la roca caliza ha dado lugar a un bello y singular paisaje kárstico de estalactitas, estalagmitas, estalactitas excéntricas (de crecimiento horizontal) , columnas, cortinas, cascadas..., que surgen por la red de galerías y salas subterráneas. Escondidas en las entrañas de la tierra, se abren al exterior a través de la Cueva de las Graderas o Grutas de Cristal y de la Cueva de Baticambras y han sido bautizadas con imaginativos nombres: la Virgen, el Mantón de Manila, la Tarta Nupcial o el Pozo de los Deseos.

La Cueva de Graderas o Grutas de Cristal no alberga fauna destacable debido a la orientación turística de la misma, a excepción de la presencia puntual de algún murciélago. Mucho más interesante en cuanto a su fauna resulta la Cueva de Baticambras, también incluida en el Monumento Natural, que da cobijo a una gran concentración de murciélagos, con presencia de tres especies catalogadas como Vulnerables en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón: Murciélago grande de herradura, Murciélago mediterráneo de herradura y Murciélago pequeño de herradura. Esta cavidad constituye un importante refugio de invernada, en especial para el  murciélago mediterráneo de herradura. Recientemente se ha constatado que estos murciélagos no crían en la cueva. Para salvaguardar estas especies muy sensibles a los cambios ambientales, se han prohibido las visitas turísticas.

En las prospecciones del suelo de las Grutas de Cristal, se encontraron fósiles de mamíferos de hace unos 100.000 años, así como dos enterramientos antrópicos; uno de los cuales corresponde al que podría ser el homínido más antiguo de Aragón encontrado, el “Hombre de Molinos”. Estos restos fueron fechados en un primer momento en 25.000 años, pero recientes investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Zaragoza a partir de dataciones con Carbono 14 demuestran que su antigüedad está en torno a los 5.100 años.  Para saber más